La casa de los 1001 proyectos

Si hay algo que no deja de sorprenderme es la facilidad con la que me dejo llevar por la idea de iniciar un nuevo proyecto. Así, he iniciado una infinidad de los mismos, aunque el problema siempre es el mismo: «arrancà de rossí, frenà de burro». De todas formas, no cejo en mi empeño y espero algún día llevar a cabo alguno de todos. Los proyectos en los que estoy ahora mismo son los siguientes (cabe destacar que el hecho de tener un proyecto en mente no implica que le haya dedicado tiempo, simplemente es algo que se me mete en la cabeza):

  • Escribir un relato al mes y subirlo a la web de relatos. Este proyecto lo tengo en mente desde finales de junio y, en fin, ¿habéis leído el relato de julio? Pues eso.
  • Desarrollar el juego de escaramuzas definitivo. Este proyecto viene directamente de mi época universitaria. Lo había abandonado por completo todos estos años, pero ha vuelto con más fuerza que nunca, y hasta me he hecho una plantilla (a partir de ahí, completamente en blanco me hallo, oiga).
  • Desarrollar un juego más ligero basado en cartas. Este proyecto viene dado por el concurso de prototipos de Analisis Parálisis, y fue el que hizo resurgir el proyecto del juego de escaramuzas. Lo tengo algo menos en mente, pero ahí está, esperando la ocasión para lanzarse al ataque.
  • Jugar regularmente a «El Señor de los Anillos LCG». Después de leer un artículo de un foro de LaBSK, me han entrado unas ganas bárbaras de desempolvar el juego y darle caña. De momento tengo separados los mazos básicos y las aventuras iniciales, y lo tengo todo bien guardado en una cajita que me puedo llevar donde quiera. Ahora «sólo» falta encontrar el tiempo para poder jugarlo.
  • Leerme el «big three» de Tolkien (El Silmarillion, El Hobbit y El Señor de los Anillos). En el mismo artículo mencionado anteriormente se explicaba que una de las razones de que el juego fuese un juegazo era el cuidado que habían puesto los desarrolladores en ser fieles a los textos de Tolkien. Como ya hace muchísimo tiempo que me leí estos libros, los nombres los tengo olvidadísimos, así que ahora que me he fundido Death Note, y que mañana empiezo las vacaciones, es el momento ideal para releerme estas tres obras maestras.
  • Ponerme en forma. Creo que este es el único proyecto que siempre tengo en mente, y por unas u otras razones nunca consigo llevar a cabo. Por lo menos la cosa tampoco llega a írseme de las manos, que ya es algo.

Pues bien, estos son los proyectos que tengo más en mente, pero luego hay unos cuantos más en background, en el limbo de los proyectos, desde donde pueden pasar al olvido o regresar al primer plano. Podéis ver algunos ejemplos:

  • Instalar el Cubase 5 y aprender a usarlo. Concretamente el 5 porque es en el que me pueden ayudar con los plugins iniciales y algunos consejos. Una vez rompa la mano, ya me puedo plantear el hecho de migrar a un Cubase más actual.
  • Aprender a programar aplicaciones Android. Como informático vocacional y usuario regular de Android, ya se está demorando demasiado el momento en el que pueda unir estas dos pasiones y empiece a crear mis propias aplicaciones. Es cuestión de tiempo, pero ya está tardando demasiado. El problema es que ahora no lo tengo entre mis prioridades más inmediatas, ya que priorizo por motivación, y ahora mismo me motivan otras cosas.
  • Crear una aplicación de escritorio bien chula. Este proyecto está muy lejos de ver la luz, porque dentro del propio proyecto van surgiendo distintas vertientes en función de lo que tenga entre manos. Así, he empezado a diseñar programas para gestionar los ejercicios diarios que voy haciendo, o juegos de escaramuza que se juegan en cliente pero se conectan a un servidor, o varias otras muchas cosas. El día que acabe alguna me forro XD.
  • Escribir un libro. De momento estoy con los relatos. Cuando domine el arte del relato, llegará el momento para el libro.
  • Tener un terreno donde plantar un huerto. Esto lo veo, de momento, a medio-largo plazo. Con que quepa un paellero y un huerto de momento me sobra. Vivir de lo que cultivas. Podría también tener animales y así ya daría para una paella, pero esto lo veo de momento muy lejos.
  • Dominar el mundo. Ehem, ehem… ¿No habíamos quedado que este era un proyecto secreto?

Bueno, pues como podéis ver, muchos de estos proyectos darían para una vida, pero me empeño en ir acometiéndolos en función de lo motivado que esté a la hora de afrontarlos. Esto me lleva a convertirme en un «Aprendiz de mucho, maestro de nada», pero a fin de cuentas, es mi tiempo libre y al final lo importante es invertirlo como más me entretenga (para gustos, colores).

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