Diario de un mal escritor (I)

Llevo tiempo queriendo empezar a escribir algo, pero nunca encuentro el tiempo. El problema está claro: no encuentro el tiempo porque no quiero encontrarlo. Me saboteo a mí mismo y a mis ganas de escribir. Voy procrastinando con excusas “de mal pagador”. El hecho es que las veces que me he puesto delante de la pantalla con el programa de escritura abierto me he encontrado con que no sabía qué escribir, y claro, así se hace muy difícil. En mi fuero interno pienso lo que me gustaría escribir una historia de fantasía épica, o de novela negra, o de ciencia ficción, pero sé que hay que trabajárselo más. Hay que centrarse, elegir qué se va a escribir, prepararse un esquema, un esqueleto de la historia principal, y a partir de ahí dejar que fluya la historia. 

En fin, ahora que lo he entendido podría decir que sé qué es lo que tengo que hacer, pero la verdad es que me conozco demasiado bien como para aseverar que esta revelación vaya a cambiar algo. De momento me he lanzado a escribir estas líneas a modo de expiación, para liberarme y dejar por escrito de forma algo ordenada todos los pensamientos que me rondan por la cabeza en lo relativo a la escritura.

Me prometí a mí mismo que escribiría una hora diaria aunque fuese sólo por romper mano y mejorar la técnica. Esto y la lectura es lo que, según entendí leyendo “Mamá, quiero ser escritor” de Blas Ruiz Grau, me ayudarían a la larga a escribir algo que, al menos, me satisficiera. No hablo de que guste más allá de mi propia expectativa, pero leer algo escrito por mí y que me guste sería para mí premio suficiente, no pido más. 

El problema es que los dos primeros días que me senté delante de la pantalla, como ya he comentado anteriormente,  no conseguía escribir ni siquiera el primer párrafo, porque me había propuesto escribir pero no me había propuesto qué escribir, y así las cosas pues se complican bastante, la verdad. Tenía varios bocetos empezados que intenté seguir y desarrollar, pero al no haber preparado nada más allá de un par de párrafos ocurrentes, pues no sabía hacia dónde quería dirigir la historia, y lo que acabé haciendo fue fastidiar el inicio de un libro que me gustaba muchísimo, así que acabé borrando todo lo escrito y dejando los párrafos originales, a la espera de que algún día sepa cómo debería proseguir.

Bueno, pues de momento no voy a seguir dando la chapa. Sólo quería decir que voy a utilizar éste mi blog para romper mano y, si bien no tengo ningún esqueleto para desarrollar una historia, por lo menos sí que podré ir contando lo que me va pasando por la cabeza a diario tal y como acabo de hacer hoy.

Seguramente habrá cosas que mejorar en este texto, tanto en la forma como en el contenido, pero qué leches, para eso estoy haciendo (o, al menos, pretendo hacer) este esfuerzo de obligarme cada día a dejar aquí una entrada.

Me despido hasta mañana, día complicado pues hoy tenemos una cena que tal vez (muy posiblemente) se complique, así que mañana el esfuerzo será mayúsculo y temo que no lo consiga, pero sin duda lo intentaré.

Feliç any nou! 

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